Primeras líneas

Las primeras líneas aportan a las puertas las cualidades más sólidas posibles. Quienes tienen estas líneas buscan en todo cimientos firmes sobre los cuales apoyar sus acciones. Usted necesita aprender a reconocer y a sentir un concepto como el de la seguridad. Necesita algo que le permita sentirse confiado y decidido. Sin ello, se sentirá débil y desprotegido. Las primeras líneas requieren que en la base de cualquier asunto descanse la confianza. De lo contrario, la sensación de debilidad puede sofocar ciertas cualidades o rasgos del carácter.
Por eso no es de extrañar que las primeras líneas representen aquellas cualidades de la puerta que no se ven a primera vista. Están ocultas y no tienen la certeza de si conviene mostrarse a la luz del día. Al mismo tiempo, pueden revelar la presencia de cierta disciplina innata y definir por completo uno de los aspectos de su vida. Pueden hacer que ciertos rasgos de su carácter parezcan firmes y decididos. Las primeras líneas le otorgan la capacidad de una introspección profunda. En esto hay un cierto elemento de egoísmo. «Y todo esto tiene que ver conmigo». Pero también es la necesidad de un trabajo autónomo y la capacidad de asumir la responsabilidad por sus resultados.
Las primeras líneas también pueden provocar reacciones puramente físicas. Esto ocurre sobre todo cuando se requiere interactuar con personas o proyectos. Puede manifestarse como torpeza, nerviosismo o falta de compostura. Puede aparecer sudoración o un temblor interno. Por eso, preste siempre atención a las reacciones físicas que surgen en usted al tratar con personas en el ámbito profesional y personal. Ante todo, las primeras líneas llevan consigo la necesidad de llegar al fondo de la situación o de examinar cada rasgo por separado.
Segundas líneas

Todas las líneas segundas le aportan a las puertas cualidades de naturalidad despreocupada y de ligereza. En ellas hay mucha autoconciencia y muy poca introspección. Quien posee estas líneas buscará constantemente reflejos y señales indirectas. De lo contrario, usted simplemente no es capaz de saber hasta qué punto su colaboración y su aporte a la causa común son valorados y tenidos en cuenta. Sea lo que sea que exprese la línea segunda, no puede hacerlo sin retroalimentación. Necesita la reacción de otra persona. Por eso el tema central de esta línea es «tú y yo». Es la línea del vínculo uno a uno. Estudia sin descanso el espacio de las interacciones en busca de retroalimentación. Con lo que encuentra moldea su sentido de la autopercepción. Le aporta suavidad a cualquier interacción o sociedad. Pero también puede ponerlo en el papel de seguidor y llevarlo a la sumisión.
Por paradójico que parezca, la línea segunda puede volver cierto rasgo más independiente, reservado e inaccesible. Es como si no quisiera que la interrumpieran. No desea que nadie estorbe su concentración. Si, no lo permita Dios, lo interrumpen o lo distraen, la reacción de la línea segunda puede ser como la explosión de una granada. En la línea segunda la timidez convive con una pasión desbordante. Pero si usted logra reconocer y dominar esa pasión, la línea segunda le regalará la energía de la innovación y la dicha de la espontaneidad.
Terceras líneas

La tercera línea dota a la puerta de ciertos rasgos innovadores. Resalta tus talentos. Sin embargo, hay en su aspecto algo sutilmente esquivo. Su influencia es indecisa. Su imparcialidad se parece más a la indiferencia. La tercera línea es movimiento, cambio y eterna imprevisibilidad. En ella es fuerte el elemento de la versatilidad, que a veces llega al oportunismo. Por desgracia, esto vuelve incierta cualquier afirmación e inestable cualquier hecho.
Dondequiera que te encuentres con una persona en quien predomina la tercera línea, recuerda: posee la cualidad única de ampliar los horizontes y abrir nuevos caminos. Esa cualidad es aplicable en cualquier circunstancia. Todas las terceras líneas estudiaron con empeño y tienen en su haber el diploma del «Colegio Superior de la Vivencia de los Golpes del Destino». Con la tercera línea sabrás todo sobre cómo cometer errores y cómo salir de ellos. Toda innovación viene acompañada de dificultades. Y sobrellevar esas dificultades resulta mucho más fácil si vas armado con una línea de vanguardia que no pierde la entereza. No te asustan los cambios y aceptas cualquier experimento. Las dificultades se vuelven lecciones; los éxitos impulsan el crecimiento. Por eso, en todas las terceras líneas hay cierto elemento de «probemos y veamos qué sale de esto». Eso le da intensidad a la vida, nos regala el riesgo, la excitación emocional y… el caos de la falta de método.
Cuartas líneas

Las cuartas líneas le aportan a las puertas un componente de altruismo del alma. Son responsables de la conducta «Uno para todos y todos para uno». Su honrosa misión es llevar la compasión al mundo. Saben todo sobre dónde termina el «Yo» y empieza el «Nosotros». Y, al mismo tiempo, hay en la cuarta línea cierta vulnerabilidad. Es el miedo a toparse con el rechazo. El miedo a no ser valorada ni reconocida.
Las cuartas líneas favorecen los vínculos amistosos, los nuevos contactos y la cooperación. Atraen oportunidades. Sin embargo, a su manera de actuar claramente le falta flexibilidad. Son demasiado inflexibles. Están convencidas de que solo ellas conocen el camino correcto, y que el camino que señalan es el único. La cuarta línea adora explicar por dónde ir. La ruta hacia la que orienta es la del bien común. La dificultad está en que la cuarta línea puede tener una idea muy particular de qué es el bien común y de cómo conviene alcanzarlo. No es dada a mostrar flexibilidad, y eso trae problemas. Esa conducta despierta en las personas rechazo y ganas de discutir. Y a usted no le gusta que lo rechacen. Le teme a eso. En cuanto la cuarta línea comprende que no se la valora lo suficiente, en cuanto siente que la desafían, enseguida busca replegarse en un punto y pasar desapercibida. En estado de rechazo emana un hielo de distanciamiento, y los brazos que hace un instante estaban abiertos para abrazar se cruzan, dolidos, sobre el pecho. Esto puede parecer crueldad y bajeza. En realidad no es más que un acto de autodefensa.
Quintas líneas

La quinta línea define la influencia del maestro y del mentor. Es la línea de los guías y de los cicerones. De ella dependen el éxito del liderazgo y la calidad de la gestión. A cualquier puerta le aporta un componente de enseñanza, inspiración y cierto dejo combativo. Vuelve seductora y cautivadora a la persona en quien predominan las quintas líneas, y le confiere poder de convicción y un aire artístico. En realidad, todo esto no es del todo así. La ejecución, sin duda, puede impresionar. Pero detrás de una apariencia convincente suele esconderse la duda. La inseguridad ante lo que ocurre alrededor. Lo digo porque sé muy bien cómo las quintas líneas pueden flotar durante años dentro de una burbuja de jabón, separadas del mundo por la película transparente de una membrana.
Estas líneas se asocian con la creación de reputaciones y con la expectativa de un gran futuro. El éxito celebra la victoria. Lanza gritos de guerra, despliega los hombros con orgullo y se golpea el pecho con los puños. El fracaso sume en el desánimo, hiere con dureza el amor propio y arranca lágrimas de autocompasión. En realidad, la quinta línea no apunta hacia su interior, sino que prefiere exhibir los sentimientos a la vista de todos. Resguarda su verdadera vulnerabilidad y la complejidad de su carácter; oculta las dificultades y los problemas reales. Y si usted tiene muchos, prepárese para la pugna entre aceptar con honestidad este mundo y la sensación de estar perdido en él.
Sextas líneas

La sexta línea le añade a la puerta un componente de compasión y de amor por la humanidad. Es el nivel más alto de afinación sutil. La primera línea apoya su trabajo en un cimiento sólido. La sexta se sienta en la montaña y aprovecha su posición de observadora ideal. Su panorama es imponente. Contempla lo que ocurre y dibuja para sí misma una amplia panorámica de los acontecimientos. Por eso los aspectos principales de las sextas líneas se inclinan hacia métodos de trabajo autoritarios.
Si en usted predominan las sextas líneas, crea a su alrededor una atmósfera de autoridad independiente, objetividad y sabiduría que todo lo ve. La dificultad está en que le cuesta mantener el interés por algo durante mucho tiempo. Su posición es elevada, la cabeza se le pierde entre las nubes. Mira al mundo desde arriba. Todo lo sabe, todo lo entiende, todo lo prevé… y se aburre.
Las sextas líneas tienden a anticipar el futuro. Notan cualquier presagio y desean que quienes las rodean crean en sus pronósticos. Usted puede ponerse unos lentes color de rosa y presentarse ante los demás como un soñador desconectado de la realidad. Pero, al mismo tiempo, la sexta línea le da fuerzas para convertir sus sueños en realidad. Esa cualidad le permite abordar cualquier situación con la mirada de un experto y tomar el control de ella. A diferencia de la tercera línea, la sexta no solo es capaz de asumir la responsabilidad. Es capaz de no renunciar a ella.