Circuito del conocimiento

Circuito del Conocimiento del grupo Individual
Esta corriente brinda un conocimiento profundamente intuitivo que ayuda a la persona a encontrar soluciones inusuales y, a menudo, acertadas en cualquier situación. Sus propiedades clave son el conocimiento mutativo (la transformación de la realidad), el fortalecimiento de quienes la rodean, lo impredecible y, junto con ello, la melancolía. Una persona así le hace falta al mundo: es el ejemplo más brillante de cómo la singularidad de un solo individuo puede transformar el inconsciente colectivo. Una personalidad irrepetible que siempre persigue sus propios ideales y que, con ello, atrae hacia sí a los demás. Una especie de faro de la fuerza de la individualidad que brilla con intensidad en la grisura del mundo humano uniforme.
El papel de quienes aportan definición en el Circuito del Conocimiento consiste en hallar la fuerza al vivir su propia naturaleza. También fortalecen a los demás con el ejemplo individual de su singularidad. Y su estilo de vida único requiere una audiencia para traer al mundo cambios mutativos. Deben ser vistos y reconocidos en su singularidad.
Como ya lo indica el nombre del circuito, este conocimiento inspirado e intuitivo, presente en cada instante junto con el movimiento apasionado o melancólico de la ola emocional, adopta la forma de una influencia mutativa sobre los demás a través de los pensamientos y la conducta del individuo. Eso es lo que vuelve tan estimulante lo impredecible, la creatividad y la singularidad del conocimiento del Individual en cada momento. A la individualidad no le interesa el perfeccionamiento, el dominio de habilidades ni la organización de nada: todos esos son temas de lo Colectivo. La individualidad es el nacimiento de algo completamente nuevo, que trae consigo el potencial de transformación tanto para el propio Individual como para todo lo que lo rodea.
La naturaleza del conocimiento Individual es tal que llega y se va de manera repentina: o está, o no está. Este conocimiento puede ser una respuesta o un rumbo acertado. Para que la mutación Individual se afiance, junto con su relevancia y su aplicabilidad, debe transcurrir cierto tiempo. La capacidad de mutación, propia de todos los canales y puertas del grupo de Circuitos Individuales, depende del pulso de «encendido/apagado» de la toma de conciencia repentina. La mutación opera en un pulso que no se puede controlar ni prever. La temporización fija del conservador Circuito Colectivo y la naturaleza jerárquica del Circuito Tribal los resguardan de la mutación incontrolable. Y ambos grupos se ven obligados a mirar al Individual como la fuerza rectora del cambio y la transformación, que los ayuda a evitar el estancamiento y a avanzar en el proceso evolutivo. Sin embargo, esta energía de lo nuevo, que conduce a lo Colectivo y lo Tribal hacia el cambio, está bajo vigilancia y queda abierta a la crítica. Por eso resulta tan esencial la capacidad de los Individuales para explicar su conocimiento.
A los Individuales a menudo se les admira por su carácter distinto y se les envidia la atención que reciben. Su camino es vulnerable, profundamente personal y, a veces, está lleno de soledad. Además, los Individuales pueden no llegar a saber nunca que, en realidad, están haciendo más fuerte a alguien.
Circuito del centrado

Circuito de Centramiento del grupo Individual
Esta corriente brinda una sensación de integridad interior, de plenitud del «yo» personal, de una confianza inquebrantable en las propias palabras y acciones. La persona con una abrumadora cantidad de activaciones de esta corriente casi siempre hace solo aquello que es correcto para ella. La opinión ajena no le interesa: cuentan únicamente sus propios deseos y convicciones. Esa postura egocéntrica motiva e inspira con su ejemplo a los demás, llevándolos también a perseguir sus propios sueños.
El Circuito de Centramiento es uno de los dos circuitos pequeños, pero importantes, del BodyGraph. El canal 10–34 transforma la manera en que la persona vive en el mundo, mientras que, del otro lado, el canal 25–51 transforma la manera en que la persona obtiene provecho del mundo en el que vive. El Circuito de Centramiento está enfocado en el Centro G, es decir, en la identidad y en la propia dirección. Se concentra en fortalecer a las personas en su amor por sí mismas y en recorrer su propio camino único en la vida confiando en su respuesta Sacral. Con tan solo hacer lo que es correcto para ellas, inspiran y fortalecen a otros para que sean quienes son.
Las personas que son sanas y auténticas por dentro tienen la capacidad de inspirar a todos. Solo un «yo» centrado e integrado posee la fuerza para llevar, a través de su ejemplo de vida, la mutación a lo Colectivo y lo Tribal. Sin un proceso continuo de mutación en distintos niveles no habría evolución. Las personas con definición en el Circuito de Centramiento (cuando no son capaces de ser el motor de cambios sanos en la conducta ajena) suelen hundirse en la melancolía y la soledad. Sin embargo, si permiten que su Estrategia las afiance y las alinee por dentro, dentro de su diseño único, pueden convertirse en un ejemplo profundo y fortalecedor de amor por sí mismas y de una vida individual plena y auténtica.
Puede notar que en este circuito no hay centros de conciencia, ni el Centro de la Cabeza, ni el de la Garganta ni el de la Raíz. Este circuito está centrado por completo en la respuesta a la vida.
Circuito de integración

La supervivencia del Individual
Esta familia de energías dentro del ser humano es el deseo concentrado del individuo de sobrevivir, de asegurarse un futuro a sí mismo. Es una forma de egocentrismo algo distinta de la del Circuito Individual. Para entender el cuadro completo, hablemos precisamente de él. El Circuito Individual, a pesar de su autosuficiencia, se ve obligado a interpretar un papel y a creer en su propia imagen solo para resultar atractivo a los demás: una suerte de modelo a imitar, un símbolo digno de veneración. Siempre y en todas partes permanece profundamente solo, pero únicamente para no desviarse de su propia onda y, gracias a ella, atraer con más fuerza la atención de los demás, ganar autoridad y, así, fortalecer a quienes lo rodean con su individualidad.
Y ahora, sobre el Circuito de Integración en sí: esta persona tiene el individualismo y la autosuficiencia como herramientas para su supervivencia y su éxito personales. En el Circuito de Integración se encierra una de las condiciones principales para asegurar el futuro de la especie humana: «si quieres perpetuar tu linaje, debes garantizarte una existencia segura a ti mismo». E incluso una persona en apariencia tan egoísta no es más que un agente de la voluntad de la naturaleza. Se ocupa solo de su propio bien, pero en realidad aporta una enorme contribución al desarrollo de toda la especie.
La persona que tiene la mayor parte de sus activaciones en el Circuito de Integración no se detiene a pensar en cómo influye en los demás ni en qué podría enseñarles. No le interesa la interacción interpersonal: sigue su propio camino, a veces se cruza con otras personas y se despide sin sentimentalismo alguno de todos aquellos con quienes pudo encontrarse. En esto hay cierta fuerza mística: al no detenerse a pensar con quién enfrentará el futuro o con quién pasó el pasado, esta persona es capaz, más que otras, de permanecer en el momento presente. De vivir aquí y ahora.
De todos los canales, este es el sistema más complejo. Reúne cuatro canales que forman la estructura del BodyGraph, como una columna vertebral, y constituye el mecanismo de defensa clave de la forma. La integración es el componente esencial del proceso de individualización, el proceso que nos separa de los demás. Sin él, quizá no podríamos diferenciarnos de nuestros ancestros remotos. El Canal de Integración alimenta el proceso evolutivo de la humanidad en cada individuo, e incluye la expresión activa y plena de la fuerza vital de nuestra forma.
Con la superclave del autofortalecimiento, el Canal de Integración está por completo absorto en la autoconservación y en el fortalecimiento de la naturaleza, la expresión, el conocimiento, la dirección/identidad y la conducta propias del individuo. La supervivencia del individuo y la motivación para manifestar su singularidad son la base que asegura la supervivencia de la Tribu y del Colectivo en el proceso de mutación.
Los reflejos básicos naturales, integrados en la Integración, nos convencen de que podemos confiar en la vida que llevamos dentro cuando se fortalece con la respuesta (puerta 34) a través de una conducta correcta (puerta 10), se apoya en la intuición (puerta 57) y se expresa en el presente (puerta 20). Al usar las claves del Canal de Integración, podemos ver cómo esa integridad afirma: «Amándome a mí mismo y escuchando mi intuición en el presente, me vuelvo más fuerte». O bien: «A través de la respuesta y de una conducta intuitivamente correcta, sobrevivo en cualquier circunstancia del presente». Las personas que tienen definido el Canal de Integración cuidan de su propio fortalecimiento y expresan de forma marcada su autonomía y su seguridad en sí mismas, y les cuesta aceptar la guía ajena. Su derecho a manifestar su autonomía debe ser respetado.
Circuito de la comprensión

Circuito de la Comprensión del grupo Colectivo
Esta corriente describe a una persona con una lógica y unas capacidades cognitivas muy desarrolladas. Alguien así ve las lecciones del pasado y la experiencia como un medio para alcanzar ciertas metas en el futuro. En esta persona, como en un científico, están muy desarrollados el escepticismo, el pensamiento crítico y la actitud de duda. Está dispuesta a repetir una y otra vez, y a profundizar en el asunto que le interesa, para comprobar que los medios y métodos que emplea realmente funcionan.
El tema del Circuito de la Comprensión es una razón lógica, fría y, a la vez, atractiva, basada en el reconocimiento de patrones a través de la concentración en los detalles: el análisis de procesos y fórmulas, y el cuestionamiento de aquello que no funciona. La lógica permite predecir con cierta certeza qué se puede esperar del futuro después de una u otra acción.
La comprensión llega con el tiempo. Requiere apoyo material, disciplina y el desarrollo de habilidades para mejorar y consolidar un patrón, o para pulir a la perfección capacidades, planes o fórmulas. La lógica necesita tanto recursos —que suelen venir de afuera, no del propio circuito— como práctica para desplegar su potencial y aportar su grano de arena, parte del cual consiste en llevar a la humanidad hacia un futuro seguro. Cuando la lógica se libera del condicionamiento, es capaz de compartir las fórmulas e hipótesis del Circuito de la Comprensión, sus perspectivas y sus dudas respecto del futuro.
A diferencia de su espejo —el abstracto y empírico Circuito de las Sensaciones—, la lógica del Circuito de la Comprensión no entra en contacto con el ardor y la pasión del Plexo solar. El Circuito de la Comprensión pertenece a la parte fría del BodyGraph, aunque la estabilidad de la lógica también brinda una satisfacción profunda, inaccesible para el lado empírico. Cuando atestiguamos que «uno más uno es igual a dos» y que ese patrón es confiable, surge una alegría colectiva. Cuando la lógica funciona, es un placer comparable al de encontrar la última pieza del rompecabezas, y ese es el lado atractivo de la lógica para lo Colectivo.
Circuito de la sensación

Circuito de las Sensaciones del grupo Colectivo
Esta corriente se ocupa del proceso de conocimiento empírico, de la obtención de experiencia. A quien tiene la mayoría de sus activaciones en el Circuito de las Sensaciones no lo mueve tanto el afán de encontrar un patrón que funcione y dé resultados, sino el proceso mismo de conocer algo. Esto no tiene por qué estar ligado a la mejora; basta con experimentos vitales, con probar una cosa u otra. Esa persona contempla sus errores sin mayor inquietud y solo encuentra en ellos formas que no funcionan. Es un innovador que rechaza el conservadurismo y que, a la menor oportunidad, busca hacer las cosas de siempre de maneras inusuales. Cuando trata sus experimentos vitales con la actitud debida, se convierte en un verdadero pozo de errores y aciertos, y extrae lecciones de todo lo que le ocurre.
Es el Circuito de las Sensaciones abstracto, al que corresponde un proceso empírico abstracto. Aquí compartimos la experiencia humana emocional y espiritual. Ese es el camino empírico de la humanidad: un viaje gozoso, aunque a veces arriesgado, a través de una sucesión interminable de oportunidades para explorar, recopilar y compartir la experiencia de existir. Si entramos en cada experiencia nueva con pureza y claridad, sentimos un profundo sentido de autorrealización, vivimos una vida sana y nos sentimos como en casa en el mundo. En un sentido más amplio, la vida se realizará a sí misma a través de nosotros, y nuestras reflexiones sobre lo vivido se volverán lecciones valiosas para los demás.
La Lógica se construye en torno a teorías y reglas que instauran la armonía en la sociedad, pero lo Abstracto señala que las restricciones artificiales sofocan la experiencia que la humanidad necesita para desarrollarse. En la Lógica hay una necesidad de perfeccionamiento. Lo Abstracto, en cambio, se mueve por la culminación de ciclos: primero hay que terminar una experiencia y solo entonces pasar a la siguiente. La Lógica no es capaz de manifestar, mientras que para el proceso Abstracto sí es posible. Sin embargo, lo que manifiesta lo Abstracto obedece a la ola emocional, con su vaivén que va de las expectativas anheladas a la desilusión y el hastío. Ambos extremos de la ola impulsan con éxito a la humanidad hacia el progreso, al encuentro de nuevos horizontes.
El Circuito del Entendimiento tiene acceso permanente a la conciencia de supervivencia del Bazo y a la Lógica, con su proceso de verificación de pruebas y el posterior compartir de patrones que perfeccionan nuestro futuro. Ese proceso suele asociarse con las ciencias. El Circuito de las Sensaciones, por su parte, se concentra en el deseo de experiencia (a menudo con un trasfondo sexual) que favorece el crecimiento emocional y el desarrollo de las relaciones. La experiencia no tiene por qué tener sentido, pero sí debe ser independiente y compartirse con otros de principio a fin. El proceso Abstracto se vincula con campos como la antropología o la literatura. Desde la perspectiva de la Lógica, el camino empírico Abstracto es algo caótico y superfluo.
El Circuito de las Sensaciones no incluye el Bazo, que podría aportar estabilidad y seguridad al proceso Abstracto. La experiencia se sustenta en un deseo emocional sin fundamento de hacer algo nuevo y emocionante junto con otros. Cuando nada cambia, llegan el hastío y la inquietud. La crisis es una de las formas de forzar que algo cambie. Eso es lo que hace del Circuito Abstracto el más «humano» de todos los procesos. La reflexión sobre la experiencia es la fuerza Colectiva más poderosa para que la vida se desarrolle en el planeta. Sin esa fuerza, no nos habríamos convertido en los seres conscientes, diferenciados y complejos que somos.
La reflexión sobre la experiencia Colectiva del pasado se vuelve hito de nuestra historia. Las personas con definición en el Circuito de las Sensaciones están genéticamente programadas para convertirse en un pozo de sabiduría, y no logran comprender el sentido de la vida hasta que esta sucede. Esta es nuestra capacidad humana única de elegir, recordar y poner a consideración perspectivas históricas. Escogemos aquella parte de lo vivido que consideramos valiosa. Es el arte de condensar y formular con claridad el pasado, de maneras que se puedan compartir en el momento e iluminar el futuro. Cada perspectiva, cada lección aprendida, añade una línea al guion según el cual sigue desplegándose el drama de la vida. Volver a contar la historia humana acelera notablemente nuestro proceso de aprendizaje, y ningún niño debería empezar desde una hoja en blanco.
Circuito de defensa

El Circuito de la Protección del grupo Tribal
Esta corriente lleva en sí la idea de la continuidad directa del linaje, de la concepción de los hijos y de la formación del acervo genético de nuestra especie. Para una persona así, algo queda claro: nada tiene sentido sin el nacimiento de nuevos miembros de la humanidad. Todo el conocimiento y la experiencia acumulados por la civilización no son más que polvo, que se dispersará con el viento del tiempo junto con la partida del último ser humano. Solo quedarán libros que nadie podrá leer, y las ruinas de una especie que alguna vez fue gloriosa. La tarea del Circuito de la Protección es resguardar a la tribu humana de la degeneración, crear nuevos miembros de la sociedad y entregar el relevo infinito de la vida. Una persona así está orientada al cuidado de la descendencia y a la continuidad del linaje.
El Circuito de la Protección está formado por el Canal de la intimidad (la reproducción) y el Canal de la preservación (el cuidado de aquello que hemos engendrado). La imagen visual de la cuna que el Circuito de la Protección dibuja en el BodyGraph es una metáfora apropiada para su rol reproductor y nutricio en el sostenimiento del futuro de la humanidad, a través del nacimiento y la preservación de la vida en el planeta. El programa genético del Circuito de la Protección dio origen a la teoría del «gen egoísta», que conserva la continuidad de nuestra especie. Sin embargo, con bastante frecuencia esto puede manifestarse en detrimento de nuestra vida personal. Nada impulsa con tanta fuerza a la humanidad como el imperativo genético de producir más, contenido en el Canal de la intimidad (6–59). La onda emocional, que en parte intensifica este imperativo, no es, sin embargo, consciente, y en su ceguera puede sembrar el caos.
Los hijos son la consecuencia del inestable mecanismo emocional que sostiene la vida en el planeta. El Canal de la preservación (27–50) ancla la supervivencia de la Tribu en la conciencia del Bazo, con un recordatorio sobrio de que somos responsables de nutrir y preservar aquello que creó o engendró el emocional y empírico Canal de la intimidad. Así, la descendencia alcanzará la madurez y podrá, a su vez, dar más, manteniendo el acervo genético viable para que nuestra bioforma pueda continuar su desarrollo. Este es el aporte principal de la Tribu a la conciencia en evolución. Ningún otro circuito ni grupo de circuitos lleva consigo este imperativo genético, ni está equipado, como la Tribu, para nutrir aquello que fue creado.
Circuito del Ego

El Circuito del Ego de la Agrupación Tribal
Esta corriente es el sostén de la tribu. Una persona así apoya y desarrolla el mundo cotidiano y material. No se propone el sueño de conquistar cumbres, de ser la primera ni de superar a los demás. Necesita un techo sobre su cabeza y la posibilidad de una vida estable y reposada. Solo puede sentir la alegría de vivir cuando lo cotidiano está en orden y es estable, cuando nada amenaza la realidad de cada día. Se trata también del camino de vida compartido por dos destinos, cuando la persona que pertenece al Circuito del Ego tiene una relación y está segura de que con su pareja está lista para perpetuar el linaje. «Muéstrame qué vamos a comer, dónde vamos a vivir y a criar a nuestros hijos, dame lo que necesito para tener estabilidad en general y entonces hablaremos de nuestro futuro». Practicidad orientada a la supervivencia de la tribu.
El Circuito del Ego rodea con su amparo al Circuito de la Protección. Comprender la fuerza del sostén material y comunitario, con el que el Circuito del Ego alimenta los procesos de reproducción y crianza del Circuito de la Protección, nos da una idea más clara de la naturaleza y la magnitud del aporte de la Tribu a nuestra evolución.
Por sí mismo, el Circuito del Ego no posee un Sacro definido, con su capacidad de generar vida, ni vínculo alguno con la conciencia mental del Centro Ajna. El centro principal del Circuito del Ego es el Corazón, o Centro del Corazón (Ego). El foco central de los cinco canales de este circuito es la fuerza de voluntad del Ego, es decir, la voluntad de salir al mundo, cubrir las propias necesidades y obtener el descanso merecido.
A través del Circuito del Ego podemos seguir el desarrollo de dos puntos de vista filosóficamente opuestos, que nacen en el Centro de la Raíz y se encuentran en el corazón tribal del Centro del Corazón (Ego). Cada enfoque define una de las dos fuerzas del sostén tribal. Vivimos tanto la dimensión espiritual de la vida comunitaria, con su núcleo en la familia formada por distintas generaciones y cimentada en la jerarquía tradicional del parentesco de sangre, como la ambición y el materialismo del emprendimiento. Es precisamente dentro de este circuito donde se cultiva lo místico y lo misterioso, por un lado, y lo material y lo mundano, por el otro. El Circuito del Ego es también donde encontramos el pragmatismo del capitalismo y los ideales del socialismo y el comunismo.
Juntos, estos dos caminos apuntan a una verdad de fondo que aguarda su revelación en el Circuito del Ego: el espíritu oculto en la vida mundana. Vivir con plenitud, en conformidad con nuestra verdadera naturaleza, en cada instante de nuestras vidas terrenales, se vuelve un proceso mágico que, de manera imperceptible, revela nuestra conexión con el espíritu y con la totalidad de todo lo que existe.